jueves, 14 de noviembre de 2013

Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres

En la República Dominicana se registró el asesinato de las tres hermanas Marital , hecho que tuvo lugar el 25 de noviembre de 1960, por el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo.


En 1981 se celebró en Bogotá el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, donde se decidió marcar el 25 de noviembre como Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres, recordando el asesinato de las hermanas Maribal.
En 1993 la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la eliminación de la Violencia contra la Mujer, en la que se definió "la no violencia contra la mujer" como
"Todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluida las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vía pública o en la vida privada."
En dicha Asamblea se reconoció que eran necesario "una clara declaración de los derechos que se deben aplicar para asegurar la eliminación de toda violencia contra la mujer en todas sus formas, y un compromiso de los Estados y de la comunidad internacional en general para eliminar la violencia contra las mujeres".
 

jueves, 7 de noviembre de 2013

Diversidad Afectiva, Sexual y de Género: Una cuestión sindical



¿Qué es la diversidad afectiva y sexual? ¿Qué supone ser diferente? ¿Soy igual que el resto de las personas de mi entorno?
Estas son preguntas que podemos hacernos cuando escuchamos diferentes argumentaciones sobre las reivindicaciones de determinados colectivos a favor de la diversidad sexual.
 
  Comisiones Obreras se ha caracterizado desde sus inicios por defender a todas las personas indistintamente de su edad, su procedencia geográfica, género o la posibilidad de tener o no una discapacidad. La diferencia nunca ha sido planteada como un elemento asonante o perturbador, ya sea esta diferencia física, de género, orientación sexual o identidad de género.
  Luchar en contra de la discriminación, el acoso o la exclusión social, han venido siendo un referente para CCOO independientemente del principio que los genere.

 Es por este motivo que, desde un sindicato de clase como el nuestro, tenemos que garantizar la igualdad de oportunidades y el acceso al empleo de calidad para que todas las personas puedan emprender un proyecto de vida que les permita independencia económica, ya sean mujeres, jóvenes,
inmigrantes, lesbianas, gays, bisexuales o transexuales. Es, por lo tanto, nuestra responsabilidad luchar contra la homofobia y transfobia en el ámbito laboral.

  Entendemos la diversidad afectivo-sexual como las distintas maneras de manifestar amor, afecto, cariño y sexo, ya sea hacia personas del mismo sexo, sexo contrario o a ambos. Desde Comisiones Obreras defendemos que esta diversidad en ningún caso debería suscitar situaciones de discriminación, acoso, exclusión o simplemente rechazo en ninguna circunstancia y menos en el ámbito laboral.

Las personas nos reconocemos cuando somos aceptadas por nuestro grupo de referencia, es muy importante sentirse aceptado por las personas de nuestro entorno. Si tenemos en cuenta el elevado porcentaje de tiempo que pasamos en el trabajo, se hace especialmente necesario asegurar un ambiente inclusivo en el entorno laboral, esto es, que no excluya a nadie y que facilite compartir
un espacio en el que todas y cada una de las personas que componen la plantilla laboral puedan sentirse respetadas, aceptadas y valoradas como tal.

CONTEXTO LABORAL Y DIVERSIDAD

Actualmente en nuestro país existe un posicionamiento político y jurídico muy claro respecto a la igualdad de todas las personas. La lucha contra la violencia sexista, el reconocimiento del derecho a contraer matrimonio entre personas del mismo sexo y la ley de cambio registral, han dotado a nuestra sociedad
de un marco legal más favorable para la igualdad, el respeto a la dignidad y el pleno desarrollo de la personalidad humana.

En cambio, las prácticas sociales distan mucho de promover esta igualdad legal y en los entornos laborales sigue existiendo una tendencia a invisibilizar aquellas opciones que se alejen de la heteronormatividad.
Llamamos heteronormatividad a dar por hecho que todas las personas que nos rodean en el trabajo son heterosexuales, lo que provoca una gran asintonía entre el ritmo legal y el ritmo social que puede producir situaciones de tensión o malestar en las relaciones entre los y las trabajadoras.

Este contexto puede provocar situaciones de discriminación o separación de aquellos trabajadores y trabajadoras que, no viviendo el espacio laboral como seguro, deciden autoexcluirse de algunos sectores o espacios laborales.

En la esfera del trabajo, también se mimetizan los roles sociales con los que identificamos a mujeres y hombres, cómo han de comportarse, cómo vestirse, cómo actuar. Todo lo que se aleje de esos roles es visto con recelo y, en ocasiones, como discordante.

Mujeres trabajadoras que deben ser comprensivas, tolerantes, pulcras, no competitivas, colaboradoras. Hombres trabajadores que han de ser fuertes, varoniles, protectores, despreocupados, insensibles y, que si se alejan pueden verse sometidos a alguna presión por parte de una parte de la plantilla.

¿Quién no ha escuchado en el trabajo expresiones tales como “a mí lo que haga la gente en la cama me da igual” cuando sale el tema de la homosexualidad o transexualidad? Existe la tendencia, por parte
de algunas personas, a pensar que hablar de homosexualidad, bisexualidad o transexualidad forma parte de la intimidad de las personas y tiene, por tanto, que estar excluido de todo espacio público. Sin embargo, cuando un compañero o compañera viene diciendo “este fin de semana estuve con mi marido en la playa” ninguna persona dice “a mí con quien te acuestes me da lo mismo”, o si se escucha “me fui a cenar con un chico”, nadie responde “no quiero saber nada de tu vida sexual”.

Los chistes machistas u homófobos están tan integrados en nuestra cotidianidad que, en muchas ocasiones, ni tan siquiera somos conscientes de ellos. No actuar y seguir permitiendo términos despectivos, chistes o expresiones que denigren la homosexualidad o la transexualidad, no hacen
más que contribuir al mantenimiento de actitudes machistas y homófobas, así como a perpetuar los esquemas sociales preconcebidos.

En el ámbito más cercano de lo privado, las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales viven – cada vez más – su sexualidad desde la visibilidad, mientras que en el espacio laboral existe una gran resistencia a hacer pública su diversidad sexual por temor a sentir exclusión o rechazo, a que las condiciones laborales sufran algún cambio y, en muchos casos, cierto temor al despido en el trabajo o a la no renovación del contrato laboral.

Si bien muchas personas dicen conocer a alguna lesbiana, gay o transexual y oímos lo de “si yo tengo muchos amigos gays” fuera del espacio laboral, al mismo tiempo afirman “no, en mi trabajo no hay ninguno”. Se tiende a invisibilizar la realidad de una diversidad sexual tan clara como que las mismas personas a las que quieres y con las que tienes una relación fuera del trabajo y son LGTB tienen, a su vez , un trabajo al que van a diario.

La disparidad de situaciones tiene mucho que ver con el sector de actividad al que nos dirijamos, donde las repercusiones laborales de salir del armario en el trabajo pueden ser variadas: no promocionar profesionalmente, estar sometido a chistes fáciles de connotación ofensiva hacia homosexuales o transexuales, gestos incómodos por parte de los compañeros y compañeras cuando la persona se acerca a un grupo, sentirse excluido en los espacios comunes, desayunos o comidas, no disfrutar de los derechos laborales derivados de sus parejas e, incluso, en muchas situaciones, la no renovación del contrato laboral, o despido injustificado.

Es mucho más complicado hacerse visible en la empresa privada que en la administración pública, en la pequeña y mediana que en la gran empresa, en sectores de producción como la construcción o la industria
 - profesiones más masculinizadas – que en sanidad o personal de servicios sociales. Esto provoca que muchas personas lesbianas, gays, bisexuales o transexuales decidan no acercarse a determinadas actividades o estén abocadas a vivir una doble vida, inventándose una relación heterosexual para pasar desapercibidas. De este modo, se ven obligadas a medir susexpresiones cada minuto para no levantar “sospechas” mientras escuchan argumentaciones de rechazo hacia las personas que se alejan de lo que se considera “habitual”.

Este esfuerzo por no “meter la pata” al que están sometidas las personas con otras opciones sexuales, puede provocar dificultades de autoestima, así como disminución en el rendimiento en el trabajo y – si la persona es muy joven – una dificultad añadida a su proceso de identidad personal y sexual. Esta situación no es admisible en un momento en el que la discriminación laboral por motivos de orientación sexual e identidad de género está totalmente prohibida tanto legal como normativamente. Como detallaremos en el apartado 7, sobre normativa y legislación, contamos con directivas europeas,
legislación nacional de obligado cumplimiento e informes de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) que manifiestan la necesidad de abordar la diversidad afectivo sexual en el ámbito laboral.

Cuando estés en el trabajo y escuches chistes ridiculizando a las mujeres, que hagan alusiones ofensivas a las características físicas de las personas, a los homosexuales o a los transexuales – independientemente de cual sea tu orientación sexual o identidad de género – recuerda que alguna persona de tu entorno laboral puede sentirse mal. En el caso de que te encuentres en esa situación, intenta concienciar a tus compañeros y compañeras de la importancia que tiene la aceptación para todas las personas. Si estás
presente cuando un compañero o compañera está siendo menospreciado por su aspecto físico, por su género, por su homosexualidad o transexualidad, como miembro de CCOO, no te pares: actúa.

En la presente publicación vamos a abordar los conceptos clave de la diversidad, la homofobia, cómo actuar si alguna persona decide ser visible en el entorno laboral, qué hacer ante situaciones de acoso, rechazo o discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género, qué recursos hemos de conocer, cómo plantearlo en las mesas de negociación, entre otros elementos. Porque depende de nuestra acción que el trabajo sea un contexto respetuoso y libre de prejuicios, sin discriminación ni
represión; es decir, un espacio de libertad en el que cada persona pueda expresarse de forma plena. De este modo, desde el ámbito laboral estaríamos contribuyendo a la transformación hacia una sociedad en la que se respete la diversidad sexual.

Diversidad Afectiva y Sexual. Una cuestión sindical CCOO

jueves, 17 de octubre de 2013

La salida del armario sigue sin ser una opción libre por el miedo a la discriminación

COGAM y FELGTB muestran que casi el 45% de las personas LGTB ha sido discriminada en su vida cotidiana, un 31% en el ámbito laboral y más de un 76% en el educativo
[11/10/2013] El alquiler de una vivienda, la cena en un restaurante, la búsqueda de empleo o la visita al médico pueden tornarse en situaciones de vulnerabilidad para lesbianas, gais, transexuales y bisexuales.  “Estudio 2013 sobre discriminación por orientación sexual y/o identidad de género en España”, investigación realizada por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, FELGTB, y el colectivo LGTB de Madrid, COGAM, recogen las vivencias de 762 personas LGTB residentes en España y su autopercepción de la discriminación sufrida en diferentes ámbitos de la vida cotidiana.
El 44,6% de la población participante se ha sentido discriminada por su orientación sexual o identidad de género en algún establecimiento privado abierto al público, el 30% en el ámbito de la hostelería. Sin embargo sólo 1 de cada 3 tomó medidas, principalmente poner una queja en el propio local.
Más preocupante es, si cabe, que en el ámbito laboral se han sentido discriminadas el 31,2% de las personas encuestadas. Las bromas son el padecimiento en el 73% de las ocasiones, pero a ello se suma que casi la mitad (47,5%) ha sufrido trato discriminatorio por otros compañeros, 24% acoso aboral, 20% trabas en la promoción profesional y para casi otro 20% su identidad de género o su orientación sexual han supuesto una traba en la búsqueda de empleo. En este caso, dos tercios han tomado medidas, principalmente ante la propia empresa (30,9%), sindicato (9,2%) o asociación LGTB (8,8%).
La Administración pública ha sido un centro de discriminación para el 18%, y la sanidad pública para el 20,2%, pese a que son espacios donde no se muestra mayoritariamente la orientación sexual y por tanto se da por hecho la heterosexualidad de las y los usuarios.
Centros de enseñanza
Sin embargo, una vez más, vuelve a mostrarse que el principal lugar de discriminación para la población LGTB es el ámbito educativo. El 76% ha sufrido homofobia, bifobia o transfobia en su centro de estudios, principalmente colegio o instituto, y ejercida por sus compañeros/as (92,8%). El 26,9% menciona también como victimario al profesorado.  
Las víctimas, en su mayoría menores, se encuentran vulnerables, y sólo el 16% encuentra la determinación para tomar medidas ante este bullying, mayoritariamente quejándose ante el propio centro educativo (86%).
Denuncia
Sólo el 5% ha acudido a la Justicia tras haber sido objeto de LGTBfobia, aunque el 40,6% cree que debería haberlo hecho. Este desfase muestra una gran indefensión de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales ante la discriminación que sufren. Si bien el 55% no lo hizo por desconfianza en el sistema, el 29% no lo hizo por razones de visibilidad.
Salir del armario
El miedo a salir del armario paraliza, por tanto, a más de un cuarto de las posibles denuncias relacionadas con la discriminación por orientación sexual o identidad de género. Numerosas personas siguen percibiendo que la revelación de su orientación es un riesgo para ellas y por tanto la salida del armario no es una opción libre.
Muchos comentarios que acompañaban a las respuestas iban en el sentido de la visibilidad. “No soy muy visible”. “Nadie supo que era gay”. “Si fuera amanerado o me vistiera de forma no convencional, sería discriminado”. “Me automargino para no tener problemas”.
Demandas
La fragilidad de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales es un problema que las administraciones públicas deberían abordar con políticas proactivas que aseguren la igualdad real, una vez alcanzada la igualdad legal. Si la demanda de ayuda implica una visibilización que no todas las personas LGTB están preparadas para afrontar, deben ser las administraciones públicas las remuevan los obstáculos para el libre ejercicio de los derechos de toda la ciudadanía.
“Mientras en el Congreso debaten sobre una ley que quiere eliminar la educación contra los prejuicios basados en orientación sexual e identidad de género, lesbianas, gais, transexuales y bisexuales tenemos que seguir lidiando contra la discriminación desde nuestra infancia. La homofobia, la bifobia y la transfobia son problemas reales que la administración se niega a abordar, con las consecuentes consecuencias en nuestras vidas”, ha destacado Esperanza Montero, presidenta de COGAM.
La presidenta de FELGTB, Boti García Rodrigo, ha afirmado que “los datos son muy preocupantes y no pueden ser más claros: hace falta una Ley de Igualdad de Trato y No discriminación. No es un tema partidista ni ideológico, es un tema de seguridad jurídica urgente para una parte de la ciudadanía.”
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Estudio completo: http://bit.ly/GOK3HH

jueves, 10 de octubre de 2013

Otras miradas: Aportación de las mujeres a las matemáticas




La federación de Enseñanza, en colaboración con el Instituto de la Mujer, pone en marcha la colección Otras miradas, una serie de volúmenes, que se corresponde con las materias establecidas para la etapa de Secundaria. Se realiza con el propósito de suplir las insuficiencias existentes en los libros de texto de esas etapas, en relación con la transmisión de contenidos que visibilicen a las mujeres y sus aportaciones en todos los campos del saber.

Este primer volumen lo dedicamos al ámbito de las matemáticas. Se pretende dejar constancia del esfuerzo y de las aportaciones de las mujeres matemáticas a lo largo de la historia. Por ello hemos escogido a trece mujeres, de entre muchas que existen, porque creemos que sus propias vidas  y sus aportaciones matemáticas son elementos de indudable interés para la formación, tanto en conocimiento como en valores, de los y las estudiantes. En base a esos dos aspectos se proponen, además, dinámicas y ejercicios para el trabajo en el aula.

El esfuerzo del profesorado en la sensibilización y en la transmisión de la igualdad como valor social básico es una tarea ineludible. En esa dirección proponemos dos aspectos fundamentales a evitar: los estereotipos sexistas, que sitúan a las mujeres en papeles relacionados con el ámbito doméstico, en exclusiva, y el androcentrismo de la ciencia, que ve al mundo desde la exclusiva mirada masculina.

Históricamente relegadas de la educación, de la política, de la participación social…de la ciudadanía, la sociedad ha impuesto a las mujeres el ejercicio de unos roles muy definidos , relacionados normalmente con el cuidado, la educación de los hijos y las hijas, la alimentación y la familia…las tareas de ámbito privado, doméstico. Un ámbito importante, sin el que no existiría todo lo demás, pero desvalorizado socialmente.

Ahora bien, desde los inicios de la civilización encontramos a mujeres que han luchado por salir de la esfera de lo privado y ser reconocidas en el ámbito público. Ha sido una tarea muy complicada que ha de reconocerse a las mujeres de todos los siglos y clases sociales. Solo algunas lo han tenido más fácil, debido a unas especiales condiciones familiares favorables. Aún así, la historia volvió a discriminarlas invisibilizando su nombre y sus aportaciones a la Cultura de la humanidad.
 http://www.fe.ccoo.es/comunes/recursos/25/pub99423_Otras_miradas._Aportaciones_de_las_mujeres_a_las_matematicas.pdf



Otras miradas. Aportaciones de las mujeres a las matemáticas (Para integrar en el currículo de Secundaria) CCOO Enseñanza  

jueves, 3 de octubre de 2013

Nuestro compromiso por la integración real del alumnado

Vivir libremente la propia orientación sexual e identidad de género, y expresarlas sin temor en total libertad, son derechos humanos que no pueden cuestionarse en sociedades que consideran que han alcanzado un nivel de ciudadanía aceptable y que, además, como en el caso de España, presentan leyes, a priori, no discriminatorias por motivos de índole sexual.
  Sin embargo, como sabemos, la discriminación homófona o transfóbica es una cuestión cotidiana en nuestra sociedad y, especialmente, en nuestras aulas, en las que el insulto más utilizado es “maricón” y en el que la presencia de las chicas lesbianas y chicos y chicas transexuales es prácticamente inexistente, siendo la invisibilidad otra forma más de discriminación.
  Tal y como recogen Generelo y Pichardo (2006), aunque hay similitudes entre la homofobia y otras formas de discriminación, también hay diferencias claras que exigen el compromiso activo de los docentes, porque mientras que en una discriminación racial, por ejemplo, el alumno o alumna cuenta con el apoyo de su entorno familiar, en la homofobia y transfobia, la familia suele desaparecer como elemento de apoyo, o incluso, el miedo a que lo sepan los padres se convierte en el principal factor que obliga a guardar silencio ante el maltrato y la discriminación.
   Señala Amnistía Internacional que una de las principales armas utilizadas para llevar a cabo un tipo de violencia es el propio ocultamiento y la negación de la existencia de personas homosexuales y transexuales, así como la atribución de que las relaciones homosexuales y sus modos de expresión son algo perverso y vergonzoso. De este modo, desde el sistema educativo, que se presupone consciente y defensor de la diversidad de su alumnado, se debe ofrecer a los adolescentes LGTB modelos positivos y directos con los que pueda identificarse en su proceso de desarrollo personal, que es justamente uno de los objetivos básicos de la Educación Secundaria., el desarrollo integral y autónomo del alumnado.
La realidad homosexual es una constante tanto dentro como fuera de las aulas y los profesionales de la educación tenemos la obligación de informar y dar herramientas de análisis crítico acerca de la realidad que rodea a nuestros adolescentes, con el objetivo  de convertirlos en ciudadanos que, a partir del conocimiento, sean capaces de vivir e integrarse en una sociedad múltiple y cambiante.

                                                                                  Entendiendo a Guille y a Mina
                                                                             Belén de la Rosa Rodríguez (Coord.)
                                                             Belén Molinuelo. Jesús Sevillano y Ana Castellón

jueves, 20 de junio de 2013

El "espíritu" de la LOMCE

- Solo se refiere a hombres (No utiliza el femenino en el texto).
- No existe ninguna alusión a diversidades corporales, funcionales, sexuales y culturales.
- Términos más repetidos: "empleabilidad", "espíritu emprendedor", "crecimiento económico", "logro de trabajos de alta cualificación".
- Sistema de evaluación externa y censal.
- Procura la "normalización" (¿Quién establece la normalización?).
- Énfasis en el alumnado excelente.
- Elimina la Educación para la Ciudadanía e introduce Religión/Valores Culturales y Sociales como materia sustituta.
- Concierto con centros segregadores entendiendo que no se discrimina.
- La ley discrimina invisibilizando la diversidad afectivo-sexual y de género.